Fuente: https://periodismodelmotor.com
En la basta y extensa historia de Porsche, el fabricante alemán con sede en Stuttgart nos ha brindado multitud de vehículos icónicos que contemplan al legendario Porsche 911 -conoce su historia- y una amplia variedad de modelos de competición para diferentes categorías de automovilismo que han ayudado a la marca a contar con un nutrido palmarés de victorias y éxitos. Hoy te cuento la historia del Porsche 981 Bergspyder, un one-off único de un Boxster aligerado que jamás llegó a producción.
Aunque para conocer al Porsche Bergspyder moderno nos tenemos que remontar a 2015, lo cierto es que tendremos que viajar hasta finales de los años 60 para descubrir cuál es el origen de esta algo desconocida denominación. Este nombre, que surgiría en el mundo de la competición, trató de ser rescatada para un modelo de producción hace apenas cuatro años, pero finalmente no se impulsó el proyecto por un tema relacionado con los mercados que te explicaré más adelante.
La historia del Porsche 981 Bergspyder
En 1968, Porsche construye el 909 Bergspyder, un liviano monoplaza diseñado específicamente para participar en carreras de HillClimb, una modalidad derivada de los rallyes en la que se cronometra un tramo de subida (generalmente un puerto de montaña) y donde triunfan los coches potentes y ligeros con un gran paso por curva. Para ello, los ingenieros apostaron por un peso de tan solo 384 kilogramos en una carrocería terminada de color blanco y verde.
Casi cinco décadas más tarde, en 2015, Porsche encargó a un equipo de Weissach el desarrollo de un proyecto para la construcción de un deportivo ligero basado en el Porsche Boxster 981. El objetivo era crear un diseño más “radical e inflexible” que el del Porsche Boxster Spyder, al mismo tiempo que preservaba unos principios de ligereza y minimalismo. Para ello, los ingenieros se inspiraron en el 909 de finales de la década de 1960, con el 981 Bergspyder como resultado.
Su exterior presentaba la misma decoración blanca y verde del 909 Bergspyder original, incluso había sido convertido en un monoplaza sin techo, ni parabrisas ni tiradores para las puertas. Se trataba de una interpretación moderna del 909, aunque un poco más grande. Incluso conservaba un pequeño deflector de viento en la parte delantera de la cabina. Más tarde, se diseño un techo de lona hecho de piel sintética para cubrir el compartimento de fibra de carbono, un elemento que recordaba al Porsche 356 Speedster de 1954.
Un interior a medida
El concepto básico del vehículo seguía siendo un Porsche Boxster de tercera generación, pero para el interior del Porsche 981 Bergspyder, los diseñadores se inspiraron en el avanzado Porsche 918 Spyder. Se adaptaron muchos de sus elementos, incluyendo el asiento, el volante y el cuadro de instrumentos con sus tres características esferas. Pese a ser un monoplaza, el 981 Bergspyder cuenta con una puerta practicable y un compartimento de carga para almacer un casco, una funda extraíble para el asiento del conductor y equipaje adicional.
También se preservó, en mayor medida, el peso reducido del concepto original de 1968. El 981 Bergspyder registraba un peso de solo 1.099 kilogramos. Bajo el capó, un motor bóxer de seis cilindros y 3.8 litros de aspiración natural derivado del Porsche Cayman GT4 (prueba) entregaba 393 CV de potencia y le permitía pasar de cero a 100 km/h en poco más de cuatro segundos. El Boxster aligerado incluso podía completar una vuelta a Nürburgring en alrededor de 7:30 minutos.
Aún quedaba una cuestión por resolver antes de que Porsche llevara el 981 Bergspyder a los concesionarios de todo el mundo: la homologación para registro en algunos mercados, lo que tendría un impacto en las ventas potenciales. Dado que todos los países no admitirían un vehículo de estas características en sus carreteras, Porsche decidió no dar impulso comercial a un vehículo como el Porsche 981 Bergspyder, por lo que el proyecto se redujo a un one-off que permaneció dos años en exhibición en el centro de desarrollo de Weissach, y que ahora forma parte de la colección del Museo Porsche.
El Bergspyder original
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sábado, 22 de junio de 2019
sábado, 26 de enero de 2019
Porsche Typ 64 Replica: esa extraña gota sobre ruedas.
Fuente:https://www.autopista.es
Algunos consideran el Typ 64, a pesar de ser un prototipo, como el primer Porsche, mientras otros centran su admiración simplemente en sus ingeniosas formas.
Alrededor de 9.000 horas recopilando fotos, construyendo plantillas, cortando y martilleando el aluminio para darle forma, y muchas preguntas. Y después seguir martilleando, buscando piezas, localizando y pagando por informes originales… nos preguntarnos una y otra vez si todo esto realmente ha valido la pena. Si miras a Michael Barbach entenderás que sí. En su cara puedes contar algunas arrugas, de las que la mayoría parecen consecuencia de su sonrisa. Y es que se necesita esa alegría para aventurarse en un proyecto de tal dimensión como es esta réplica del Porsche Typ 64.
Cuando Ferdinand Porsche pensaba en un aerodinámico automóvil de carreras basado en la filosofía KdF (Kraft-durch-Freude: “construido para el placer”), el calendario mostraba el año 1938. Entonces los automóviles aerodinámicos eran muy populares por batir récords, para probar neumáticos y para mostrar músculo. El fabricante de automóviles Adler, en 1935 y 1936 estableció en el recorrido entre Frankfurt y Main varios récords internacionales con aerodinámicos automóviles de carreras. Y en 1937 BMW encargó a la empresa carrocera Wendler, de Reutlingen, la fabricación de sendos penetrantes coupés basados en la carrocería del 328. Poco más tarde, Dunlop encargó para pruebas de neumáticos un aerodinámico prototipo de carreras sobre el chasis de un Mercedes 540 K. Gracias a su Cx la velocidad máxima de este modelo pasaba de alrededor de 140 km/h hasta los 170 km/h y, apoyándose en el compresor que alimentaba su motor, incluso a un máximo de 185 km/h. Aparte de estos y algunos otros proyectos individuales, el austríaco Hans Ledwinka llevó a la producción dos grandes sedanes, los Tatra tipo 77 y 87.
¿Qué hizo Porsche?
Ferdinand Porsche decidió también realizar un deportivo con una aerodinámica carrocería. Los primeros bocetos se realizaron en 1938, pero no pudo encontrar un comprador para el proyecto. Fue en un evento automovilístico de corte político donde encontró el apoyo necesario. En 1938 la “Oberste Nationale Sportbehörde” (institución responsable de la celebración del Salón del Automóvil Alemán), junto con la “Federazione Automobilistica Sportiva” italiana y la “Real Federazione Motociclistica Italiana”, crearon una espectacular carrera para celebrar el “Eje Alemán-Italiano”. Un recorrido de larga distancia desde Berlín a Roma sobre parte del trazado de la popular prueba “Lieja-Roma-Lieja”. La ruta planeada transcurría en gran medida sobre carreteras, por lo que Mercedes se registró con un 540 K Stromlinie, BMW con un 328 Touring Roadster y Lancia con un Aprilia Aerodinamica.
Porsche también quería estar presente, y entonces empezó a trabajar en un coche de carreras sobre la base del VW Escarabajo. Erwin Komenda diseñó la aerodinámica y ligera carrocería, debajo de la cual desaparecían incluso las ruedas. La construcción de la misma la realizó la empresa denominada Josef Mickl. Para ubicar el motor bóxer en la mejor posición, se confió en Karl Fröhlich, quien lo situó por delante del eje trasero. Gracias al sistema de distribución con válvulas más grandes y al doble carburador, el motor de cuatro cilindros rendía 40 CV, capaz de alcanzar gracias también a la ligereza del conjunto (545 kg) hasta 145 km/h.
Se construyeron tres unidades, porque la normativa de la prueba que unía Berlín y Roma exigía un equipo de "tres automóviles de la misma marca, el mismo tipo y la misma cilindrada". Las carrocerías de aluminio fueron fabricadas por la empresa Reutter, en Stuttgart, que había estado trabajando estrechamente con Porsche desde 1932.
La carrera de larga distancia entre Berlín y Roma iba a tener lugar del 27 al 28 de septiembre de 1938, pero fue cancelada, sin más explicaciones, una semana antes del comienzo. Esto le dejaba tiempo a Ferdinand Porsche para completar con las máximas garantías su proyecto de automóvil de carreras. El Responsable Supremo del Motor del Reich alemán, Adolf Hühnlein, quería seguir obligatoriamente el desarrollo del automóvil desde el comienzo. El posible récord de la prueba no se produjo ni en la primavera de 1939, ni en septiembre del mismo año. El estallido de la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre lo impidió.
Una unidad sobrevivió
Existen diferentes historias sobre el destino de los tres coupé deportivos de Porsche: uno de ellos fue destruido en un garaje de Stuttgart durante un bombardeo. Otras fuentes hablan de la destrucción de otra de las unidades en un accidente cuando lo conducía Bodo Lafferentz, y cuya viuda confirmó que sin embrago luego fue reparado aunque no se sabe nada de él. El tercer coche se quedó en un principio en la empresa de Porsche y Ferdinand lo envió a “Zell am See”, donde su familia tenía una propiedad, en la que fue guardado.
Varias fuentes están de acuerdo: ésta es la única de las tres unidades que sobrevivió a la guerra de una sola pieza. Ocasionalmente, el 26 de abril de 1946, según los papeles encontrados, el gobierno militar británico registró un coche bajo la única denominación de “deportivo Typ 64", con el número de chasis 38/41 y de motor 38/43, fabricado por el Dr. Ing. h.c. F. Los números coincidían con los que el Porsche estaba registrado.
Ferry Porsche mantuvo su propiedad y en 1948 lo apuntó en la carrera de ruta "Alrededor del Hofgarten", en Innsbruck. Solo un año después, Otto Mathé, entonces piloto aficionado, compró el coche de carreras plateado a su propietario. En el certificado de registro Mathé, el vehículo fue registrado como "Porsche Typ 64" - con el nombre y dirección de "Porsche Construcción GmbH de Salzburgo". Entre 1949 y 1952, el Typ 64 disputó varias carreras en ruta nacionales e internacionales y se hizo conocido en todo el mundo.
Sin embargo, se alejó cada vez más del estado original. Mathé, que por cierto fue el ídolo de infancia del campeón de Fórmula 1 Niki Lauda, fue modificando el pequeño Porsche para lograr las máximas prestaciones en cada carrera, con diferentes configuraciones de motor para lograr un rendimiento de hasta 60 CV de potencia. También sus componentes, utilizando frenos de origen Fiat, o la dirección original que fue reemplazada por una de cremallera, mientras el conjunto de ruedas usaba llantas de 15 pulgadas. Mathé no vendió el automóvil hasta su muerte en diciembre de 1995, después de lo cual fue adquirido por el Dr. Thomas Gruber.
Es el momento en que el destino se cruza con Michael Barbach. Especialista austríaco de Porsche, que recibe el encargo de Thomas Gruber para restaurar el Typ 64 y llevarlo a su estado original. Quería conducir el ligero coche tal como Ferdinand Porsche lo creó. La restauración requirió algún tiempo para reunir datos, buscando registros y documentos que no eran públicos. Una vez recopilada la información realizó el trabajo acordado con el nuevo propietario del Typ 64. En 2008, Gruber vendió el automóvil al Grupo Schörghuber. ¿Y Barbach? Cogió los documentos del archivo y empezó a darle vueltas a la idea de recrear el coche construyendo una réplica.
Primero a escala 1:1,5
Barbach necesitaba darle forma a su idea con los dedos para comprobar su viabilidad y crear una maqueta a escala 1:1,5. Porque a pesar de los datos existentes, la construcción del automóvil creado para la carrera entre Berlín y Roma requería un arduo y complicado trabajo. Especialmente debido a aquellas partes que tuvieron que ser rehechas. La carrocería realizada a mano –para lo que contó con la ayuda de la empresa Drescher de Hinterzarten que aumentó el grosor a 1,2 mm de aluminio en lugar de 0,8 mm del original– fue fotografiada varias veces en blanco y negro para comparar cada detalle con las fotos originales existentes. Mucho del trabajo inicial fue en realidad “prueba y error", comentaba Barbach riendo. Luego se sube a su joya, hace que resuene el motor bóxer de 1,3 l de cilindrada que ha utilizado y nos desplazamos bajo la lluvia al centro de la ciudad de Leipzig.
Algunos consideran el Typ 64, a pesar de ser un prototipo, como el primer Porsche, mientras otros centran su admiración simplemente en sus ingeniosas formas.
Alrededor de 9.000 horas recopilando fotos, construyendo plantillas, cortando y martilleando el aluminio para darle forma, y muchas preguntas. Y después seguir martilleando, buscando piezas, localizando y pagando por informes originales… nos preguntarnos una y otra vez si todo esto realmente ha valido la pena. Si miras a Michael Barbach entenderás que sí. En su cara puedes contar algunas arrugas, de las que la mayoría parecen consecuencia de su sonrisa. Y es que se necesita esa alegría para aventurarse en un proyecto de tal dimensión como es esta réplica del Porsche Typ 64.
Cuando Ferdinand Porsche pensaba en un aerodinámico automóvil de carreras basado en la filosofía KdF (Kraft-durch-Freude: “construido para el placer”), el calendario mostraba el año 1938. Entonces los automóviles aerodinámicos eran muy populares por batir récords, para probar neumáticos y para mostrar músculo. El fabricante de automóviles Adler, en 1935 y 1936 estableció en el recorrido entre Frankfurt y Main varios récords internacionales con aerodinámicos automóviles de carreras. Y en 1937 BMW encargó a la empresa carrocera Wendler, de Reutlingen, la fabricación de sendos penetrantes coupés basados en la carrocería del 328. Poco más tarde, Dunlop encargó para pruebas de neumáticos un aerodinámico prototipo de carreras sobre el chasis de un Mercedes 540 K. Gracias a su Cx la velocidad máxima de este modelo pasaba de alrededor de 140 km/h hasta los 170 km/h y, apoyándose en el compresor que alimentaba su motor, incluso a un máximo de 185 km/h. Aparte de estos y algunos otros proyectos individuales, el austríaco Hans Ledwinka llevó a la producción dos grandes sedanes, los Tatra tipo 77 y 87.
¿Qué hizo Porsche?
Ferdinand Porsche decidió también realizar un deportivo con una aerodinámica carrocería. Los primeros bocetos se realizaron en 1938, pero no pudo encontrar un comprador para el proyecto. Fue en un evento automovilístico de corte político donde encontró el apoyo necesario. En 1938 la “Oberste Nationale Sportbehörde” (institución responsable de la celebración del Salón del Automóvil Alemán), junto con la “Federazione Automobilistica Sportiva” italiana y la “Real Federazione Motociclistica Italiana”, crearon una espectacular carrera para celebrar el “Eje Alemán-Italiano”. Un recorrido de larga distancia desde Berlín a Roma sobre parte del trazado de la popular prueba “Lieja-Roma-Lieja”. La ruta planeada transcurría en gran medida sobre carreteras, por lo que Mercedes se registró con un 540 K Stromlinie, BMW con un 328 Touring Roadster y Lancia con un Aprilia Aerodinamica.
Porsche también quería estar presente, y entonces empezó a trabajar en un coche de carreras sobre la base del VW Escarabajo. Erwin Komenda diseñó la aerodinámica y ligera carrocería, debajo de la cual desaparecían incluso las ruedas. La construcción de la misma la realizó la empresa denominada Josef Mickl. Para ubicar el motor bóxer en la mejor posición, se confió en Karl Fröhlich, quien lo situó por delante del eje trasero. Gracias al sistema de distribución con válvulas más grandes y al doble carburador, el motor de cuatro cilindros rendía 40 CV, capaz de alcanzar gracias también a la ligereza del conjunto (545 kg) hasta 145 km/h.
Se construyeron tres unidades, porque la normativa de la prueba que unía Berlín y Roma exigía un equipo de "tres automóviles de la misma marca, el mismo tipo y la misma cilindrada". Las carrocerías de aluminio fueron fabricadas por la empresa Reutter, en Stuttgart, que había estado trabajando estrechamente con Porsche desde 1932.
La carrera de larga distancia entre Berlín y Roma iba a tener lugar del 27 al 28 de septiembre de 1938, pero fue cancelada, sin más explicaciones, una semana antes del comienzo. Esto le dejaba tiempo a Ferdinand Porsche para completar con las máximas garantías su proyecto de automóvil de carreras. El Responsable Supremo del Motor del Reich alemán, Adolf Hühnlein, quería seguir obligatoriamente el desarrollo del automóvil desde el comienzo. El posible récord de la prueba no se produjo ni en la primavera de 1939, ni en septiembre del mismo año. El estallido de la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre lo impidió.
Una unidad sobrevivió
Existen diferentes historias sobre el destino de los tres coupé deportivos de Porsche: uno de ellos fue destruido en un garaje de Stuttgart durante un bombardeo. Otras fuentes hablan de la destrucción de otra de las unidades en un accidente cuando lo conducía Bodo Lafferentz, y cuya viuda confirmó que sin embrago luego fue reparado aunque no se sabe nada de él. El tercer coche se quedó en un principio en la empresa de Porsche y Ferdinand lo envió a “Zell am See”, donde su familia tenía una propiedad, en la que fue guardado.
Varias fuentes están de acuerdo: ésta es la única de las tres unidades que sobrevivió a la guerra de una sola pieza. Ocasionalmente, el 26 de abril de 1946, según los papeles encontrados, el gobierno militar británico registró un coche bajo la única denominación de “deportivo Typ 64", con el número de chasis 38/41 y de motor 38/43, fabricado por el Dr. Ing. h.c. F. Los números coincidían con los que el Porsche estaba registrado.
Ferry Porsche mantuvo su propiedad y en 1948 lo apuntó en la carrera de ruta "Alrededor del Hofgarten", en Innsbruck. Solo un año después, Otto Mathé, entonces piloto aficionado, compró el coche de carreras plateado a su propietario. En el certificado de registro Mathé, el vehículo fue registrado como "Porsche Typ 64" - con el nombre y dirección de "Porsche Construcción GmbH de Salzburgo". Entre 1949 y 1952, el Typ 64 disputó varias carreras en ruta nacionales e internacionales y se hizo conocido en todo el mundo.
Sin embargo, se alejó cada vez más del estado original. Mathé, que por cierto fue el ídolo de infancia del campeón de Fórmula 1 Niki Lauda, fue modificando el pequeño Porsche para lograr las máximas prestaciones en cada carrera, con diferentes configuraciones de motor para lograr un rendimiento de hasta 60 CV de potencia. También sus componentes, utilizando frenos de origen Fiat, o la dirección original que fue reemplazada por una de cremallera, mientras el conjunto de ruedas usaba llantas de 15 pulgadas. Mathé no vendió el automóvil hasta su muerte en diciembre de 1995, después de lo cual fue adquirido por el Dr. Thomas Gruber.
Es el momento en que el destino se cruza con Michael Barbach. Especialista austríaco de Porsche, que recibe el encargo de Thomas Gruber para restaurar el Typ 64 y llevarlo a su estado original. Quería conducir el ligero coche tal como Ferdinand Porsche lo creó. La restauración requirió algún tiempo para reunir datos, buscando registros y documentos que no eran públicos. Una vez recopilada la información realizó el trabajo acordado con el nuevo propietario del Typ 64. En 2008, Gruber vendió el automóvil al Grupo Schörghuber. ¿Y Barbach? Cogió los documentos del archivo y empezó a darle vueltas a la idea de recrear el coche construyendo una réplica.
Primero a escala 1:1,5
Barbach necesitaba darle forma a su idea con los dedos para comprobar su viabilidad y crear una maqueta a escala 1:1,5. Porque a pesar de los datos existentes, la construcción del automóvil creado para la carrera entre Berlín y Roma requería un arduo y complicado trabajo. Especialmente debido a aquellas partes que tuvieron que ser rehechas. La carrocería realizada a mano –para lo que contó con la ayuda de la empresa Drescher de Hinterzarten que aumentó el grosor a 1,2 mm de aluminio en lugar de 0,8 mm del original– fue fotografiada varias veces en blanco y negro para comparar cada detalle con las fotos originales existentes. Mucho del trabajo inicial fue en realidad “prueba y error", comentaba Barbach riendo. Luego se sube a su joya, hace que resuene el motor bóxer de 1,3 l de cilindrada que ha utilizado y nos desplazamos bajo la lluvia al centro de la ciudad de Leipzig.
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sábado, 20 de octubre de 2018
La historia del chasis con el que aprendían los mecánicos de Porsche.
Una pequeña pieza de la emocionante historia de Porsche.
Fuente:https://periodismodelmotor.com
Porsche es una marca con no tantos años si la comparamos con otros gigantes de la industria. En 2018 se conmemora su 70º aniversario en 1948 y, pocos años después de su constitución como empresa, la firma a la que daba nombre Ferdinand Porsche ya era un fabricante innovador que tenía que enseñar a sus empleados a tratar sus prestigiosas máquinas. Por ello hoy te voy mostrar la curiosa historia del chasis con el que aprendían los mecánicos de Porsche.
Este pedazo de la rica historia del fabricante alemán nos remonta a mediados de la década de 1950, en los talleres del prestigioso distribuidor de Porsche con sede en Nueva York, Hoffman Motors. El 356 llevaba en activo desde 1948 como el primer modelo auténtico de la marca, pero esto no impedía que los mecánicos de los diferentes distribuidores oficiales de Porsche tuvieran que aprender a armar y desarmar sus coches hasta el último tornillo.
Un chasis y un sistema de propulsión, la escuela de los mecánicos Porsche
Los mecánicos de Hoffman Motors recibieron un chasis de un Porsche 356 A de 1956 al que le faltaban algunos elementos como su elegante carrocería, las puertas, guardabarros o incluso el salpicadero. La función principal de este chasis era el de mostrar a los empleados cómo debía armarse y desarmarse al completo ese modelo. Los mecánicos repetirían con esmero este proceso hasta haber dominado el arte de devolver el 356 a la carretera de nuevo.
Una de las particularidades que incluía este chasis del 356 A era una configuración de suspensión única que difieren a cada lado, lo que permitía a los mecánicos aprender otras configuraciones diferentes. Un depósito de combustible de 15 litros original hecho a mano para un modelo Carrera formaba parte del vehículo, mientras que las tolerancias originales de fábrica fueron intencionalmente más grandes para permitir que las piezas pudieran desmontarse y volver a ensamblarse más fácilmente.
Una vez finalizado el proceso de aprendizaje por parte de los mecánicos, el chasis fue enviado a la sede de la marca en Estados Unidos, en Teaneck, Nueva Jersey, donde fue utilizado con los mismos fines hasta que fue introducido el 356 B. Pasó por varias manos hasta terminar en Boston, donde fue adquirido de nuevo y sometido a una meticulosa restauración que llevó 11 años de trabajo. Se trató de preservar el mayor número posible componentes originales, sumando un claxon y parachoques para completar el diseño y proteger a los transeúntes de los extremos afilados del chasis.
Este capítulo de la historia de Porsche será subastado el próximo 27 de octubre en el evento que organiza RM Sotheby’s en Atlanta, Georgia (Estados Unidos) con motivo del 70º aniversario de la marca alemana. Los expertos tasadores de la casa de subastas londinense han estimado su precio de venta entre 100.000 y 150.000 dólares (entre 86.500 y 130.000 euros al tipo de cambio actual).
Fuente:https://periodismodelmotor.com
Porsche es una marca con no tantos años si la comparamos con otros gigantes de la industria. En 2018 se conmemora su 70º aniversario en 1948 y, pocos años después de su constitución como empresa, la firma a la que daba nombre Ferdinand Porsche ya era un fabricante innovador que tenía que enseñar a sus empleados a tratar sus prestigiosas máquinas. Por ello hoy te voy mostrar la curiosa historia del chasis con el que aprendían los mecánicos de Porsche.
Este pedazo de la rica historia del fabricante alemán nos remonta a mediados de la década de 1950, en los talleres del prestigioso distribuidor de Porsche con sede en Nueva York, Hoffman Motors. El 356 llevaba en activo desde 1948 como el primer modelo auténtico de la marca, pero esto no impedía que los mecánicos de los diferentes distribuidores oficiales de Porsche tuvieran que aprender a armar y desarmar sus coches hasta el último tornillo.
Un chasis y un sistema de propulsión, la escuela de los mecánicos Porsche
Los mecánicos de Hoffman Motors recibieron un chasis de un Porsche 356 A de 1956 al que le faltaban algunos elementos como su elegante carrocería, las puertas, guardabarros o incluso el salpicadero. La función principal de este chasis era el de mostrar a los empleados cómo debía armarse y desarmarse al completo ese modelo. Los mecánicos repetirían con esmero este proceso hasta haber dominado el arte de devolver el 356 a la carretera de nuevo.
Una de las particularidades que incluía este chasis del 356 A era una configuración de suspensión única que difieren a cada lado, lo que permitía a los mecánicos aprender otras configuraciones diferentes. Un depósito de combustible de 15 litros original hecho a mano para un modelo Carrera formaba parte del vehículo, mientras que las tolerancias originales de fábrica fueron intencionalmente más grandes para permitir que las piezas pudieran desmontarse y volver a ensamblarse más fácilmente.
Una vez finalizado el proceso de aprendizaje por parte de los mecánicos, el chasis fue enviado a la sede de la marca en Estados Unidos, en Teaneck, Nueva Jersey, donde fue utilizado con los mismos fines hasta que fue introducido el 356 B. Pasó por varias manos hasta terminar en Boston, donde fue adquirido de nuevo y sometido a una meticulosa restauración que llevó 11 años de trabajo. Se trató de preservar el mayor número posible componentes originales, sumando un claxon y parachoques para completar el diseño y proteger a los transeúntes de los extremos afilados del chasis.
Este capítulo de la historia de Porsche será subastado el próximo 27 de octubre en el evento que organiza RM Sotheby’s en Atlanta, Georgia (Estados Unidos) con motivo del 70º aniversario de la marca alemana. Los expertos tasadores de la casa de subastas londinense han estimado su precio de venta entre 100.000 y 150.000 dólares (entre 86.500 y 130.000 euros al tipo de cambio actual).
martes, 14 de marzo de 2017
Porsche 928-4, el progenitor del Panamera Sport Turismo
Fuente:http://periodismodelmotor.com
Más de 30 años han pasado desde que el Porsche 928 S fue creado para sorprender a Ferry Porsche por su 71 cumpleaños. Este, el ‘primer’ Shooting Brake de Porsche, que se caracteriza por su mayor batalla, longitud y su interior en verde, fue el regalo que hizo la compañía de Stuttgart al hijo de Ferdinand Porsche.
Es enorme la expectación que ha levantado el Porsche Panamera Sport Turismo en el Salón de Ginebra 2017. Mucho tiempo se lleva hablando de esta nueva carrocería del Panamera que en sus credenciales expone una carrocería más práctica, con un gran portón de carga, 520 litros de maletero y cuatro plazas.
Aunque no lo creas, el recién presentado vehículo no es el primer Porsche Shooting Brake, porque en 1984, la firma de Stuttgart creo el Porsche 928-4, un prototipo desarrollado sobre el 928 S, con cuatro banquetas y su característica forma. Lo cierto es que la idea nació antes, como podemos observar en el 911 S de 1970, aunque después hubo algún que otro proyecto que se quedó en el cajón, como el 928 H50 Concept, o el Porsche 989, cuyo vehículo de producción debería haber visto la luz en 1995.
Con motivo de la presentación del nuevo Panamera, el Museo Porsche, ha rescatado el 928-4, un vehículo creado por el Centro de desarrollo Porsche de Weissach que exhibía una longitud mayor, de 25 cm, un pilar b modificado para un acceso más fácil a las plazas posteriores y una distancia entre ejes más amplia, brindando a los pasajeros de atrás 20 cm más de espacio para las piernas. Además, se diferenciaba por su techo en línea recta, sus faros proyectores con el borde oscurecido, el tapizado en cuero verde del salpicadero, los paneles y parte de los asientos, así como las lunas tintadas en el mismo color. Esta creación descansa en una sala secreta del Museo.
Más de 30 años han pasado desde que el Porsche 928 S fue creado para sorprender a Ferry Porsche por su 71 cumpleaños. Este, el ‘primer’ Shooting Brake de Porsche, que se caracteriza por su mayor batalla, longitud y su interior en verde, fue el regalo que hizo la compañía de Stuttgart al hijo de Ferdinand Porsche.
Es enorme la expectación que ha levantado el Porsche Panamera Sport Turismo en el Salón de Ginebra 2017. Mucho tiempo se lleva hablando de esta nueva carrocería del Panamera que en sus credenciales expone una carrocería más práctica, con un gran portón de carga, 520 litros de maletero y cuatro plazas.
Aunque no lo creas, el recién presentado vehículo no es el primer Porsche Shooting Brake, porque en 1984, la firma de Stuttgart creo el Porsche 928-4, un prototipo desarrollado sobre el 928 S, con cuatro banquetas y su característica forma. Lo cierto es que la idea nació antes, como podemos observar en el 911 S de 1970, aunque después hubo algún que otro proyecto que se quedó en el cajón, como el 928 H50 Concept, o el Porsche 989, cuyo vehículo de producción debería haber visto la luz en 1995.
Con motivo de la presentación del nuevo Panamera, el Museo Porsche, ha rescatado el 928-4, un vehículo creado por el Centro de desarrollo Porsche de Weissach que exhibía una longitud mayor, de 25 cm, un pilar b modificado para un acceso más fácil a las plazas posteriores y una distancia entre ejes más amplia, brindando a los pasajeros de atrás 20 cm más de espacio para las piernas. Además, se diferenciaba por su techo en línea recta, sus faros proyectores con el borde oscurecido, el tapizado en cuero verde del salpicadero, los paneles y parte de los asientos, así como las lunas tintadas en el mismo color. Esta creación descansa en una sala secreta del Museo.
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martes, 10 de enero de 2017
El libro de pedidos de Ferdinand Porsche: así empieza la historia
Fuente: http://periodismodelmotor.com/
Con un libro de pedidos es como Ferdinand Porsche empezó la historia de la compañía de automóviles a la que daría nombre su apellido en 1948. Sin embargo, es en agosto de 1930 cuando el fundador comienza a tomar nota de los primeros encargos, entre los que se encuentra el diseño y fabricación del primer vehículo de Volkswagen, el Beetle, diferentes componentes para otras marcas o incluso el desarrollo de un coche pequeño para un fabricante de motocicletas.
En el antiguo libro se puede encontrar el número de pedido 1, colocado el 21 de agosto de 1930. El trabajo conllevaba la fabricación de componentes individuales para un “motor Hesselmann”, un cruce entre un motor diésel y uno de gasolina. Sin embargo, el pedido 7 tenía otra dimensión diferente: “Proyecto de automóvil pequeño”. Por entonces, la empresa Wanderer planeaba motorizar a las masas y necesitaba un concepto con el que pudiera desarrollar económicamente lo que entonces se consideraba un artículo de lujo, necesitaba un Volks-Wagen, un ‘coche para el pueblo’.
El 25 de abril de 1931, el Profesor Ferdinand Porsche hizo que su compañía entrara oficialmente en el registro comercial, siendo conocida a partir de entonces como “Dr. Ing. h.c. F. Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratung für Motoren und Fahrzeuge”, con base en Stuttgart. Y, aunque la mesa de dibujo estaba en el dormitorio del hijo de Porsche, Ferry, la oficina se trasladó a Stuttgart a principios de 1931 tras haber realizado los primeros cinco proyectos en St. Ulrich, Austria.
El objetivo oficial de Porsche no era la fabricación de sus propios coches. La idea era llevar a cabo proyectos técnicos para una variedad de clientes, así como cobrar honorarios de licencias y derechos de patente. Una compañía con apenas 19 empleados recibió, en 1932, el encargo de desarrollar un coche pequeño para el fabricante de motocicletas Zündapp, un vehículo con el que atacarían de lleno la boyante industria de las dos ruedas.
Sin embargo, el proyecto acabó desechándose, no con ello el trabajo llevado a cabo sobre el Type 12. Por primera vez, la idea del último Volkswagen (el Type 60) se manifestó. La visión de Porsche había comenzado a tomar forma, y el 27 de abril de 1934, Erwin Komenda completó el primer dibujo del Type 60, como muestra el “Proyecto Volkswagen”
Otros proyectos seguían llegando, como el encargo a principios de 1933 por parte de Auto Union para un coche de carreras de 16 cilindros, una particularidad del reglamento para vehículos de competición de 750 kilogramos de peso. En diciembre de 1932, meses antes de la conclusión del contrato, el equipo de Porsche comenzó a trabajar en el Type 22, un coche con motor central de carreras. Se daban ya los primeros pasos hacia el Auto Union Grand Prix.
Para los historiadores de la compañía, este libro de pedidos del mismísimo Ferdinand Porsche es el encargado de arrojar luz sobre los tempranos pasos de una de las compañías más a la vanguardia del momento. Documentan los años de 1930 a 1945 y recopilan un total de 300 proyectos. Entre los más destacado aparece la firma ‘Porsche’ el 30 de enero de 1931, la entrada 9 introducida por el entonces aprendiz Ferry Porsche, quien más tarde convertiría la oficina de diseño en la compañía de automóviles Porsche, o el pedido 6: “freno de tambor dúo-servo”.
Con un libro de pedidos es como Ferdinand Porsche empezó la historia de la compañía de automóviles a la que daría nombre su apellido en 1948. Sin embargo, es en agosto de 1930 cuando el fundador comienza a tomar nota de los primeros encargos, entre los que se encuentra el diseño y fabricación del primer vehículo de Volkswagen, el Beetle, diferentes componentes para otras marcas o incluso el desarrollo de un coche pequeño para un fabricante de motocicletas.
En el antiguo libro se puede encontrar el número de pedido 1, colocado el 21 de agosto de 1930. El trabajo conllevaba la fabricación de componentes individuales para un “motor Hesselmann”, un cruce entre un motor diésel y uno de gasolina. Sin embargo, el pedido 7 tenía otra dimensión diferente: “Proyecto de automóvil pequeño”. Por entonces, la empresa Wanderer planeaba motorizar a las masas y necesitaba un concepto con el que pudiera desarrollar económicamente lo que entonces se consideraba un artículo de lujo, necesitaba un Volks-Wagen, un ‘coche para el pueblo’.
El 25 de abril de 1931, el Profesor Ferdinand Porsche hizo que su compañía entrara oficialmente en el registro comercial, siendo conocida a partir de entonces como “Dr. Ing. h.c. F. Porsche GmbH, Konstruktionen und Beratung für Motoren und Fahrzeuge”, con base en Stuttgart. Y, aunque la mesa de dibujo estaba en el dormitorio del hijo de Porsche, Ferry, la oficina se trasladó a Stuttgart a principios de 1931 tras haber realizado los primeros cinco proyectos en St. Ulrich, Austria.
El objetivo oficial de Porsche no era la fabricación de sus propios coches. La idea era llevar a cabo proyectos técnicos para una variedad de clientes, así como cobrar honorarios de licencias y derechos de patente. Una compañía con apenas 19 empleados recibió, en 1932, el encargo de desarrollar un coche pequeño para el fabricante de motocicletas Zündapp, un vehículo con el que atacarían de lleno la boyante industria de las dos ruedas.
Sin embargo, el proyecto acabó desechándose, no con ello el trabajo llevado a cabo sobre el Type 12. Por primera vez, la idea del último Volkswagen (el Type 60) se manifestó. La visión de Porsche había comenzado a tomar forma, y el 27 de abril de 1934, Erwin Komenda completó el primer dibujo del Type 60, como muestra el “Proyecto Volkswagen”
Otros proyectos seguían llegando, como el encargo a principios de 1933 por parte de Auto Union para un coche de carreras de 16 cilindros, una particularidad del reglamento para vehículos de competición de 750 kilogramos de peso. En diciembre de 1932, meses antes de la conclusión del contrato, el equipo de Porsche comenzó a trabajar en el Type 22, un coche con motor central de carreras. Se daban ya los primeros pasos hacia el Auto Union Grand Prix.
Para los historiadores de la compañía, este libro de pedidos del mismísimo Ferdinand Porsche es el encargado de arrojar luz sobre los tempranos pasos de una de las compañías más a la vanguardia del momento. Documentan los años de 1930 a 1945 y recopilan un total de 300 proyectos. Entre los más destacado aparece la firma ‘Porsche’ el 30 de enero de 1931, la entrada 9 introducida por el entonces aprendiz Ferry Porsche, quien más tarde convertiría la oficina de diseño en la compañía de automóviles Porsche, o el pedido 6: “freno de tambor dúo-servo”.
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viernes, 21 de octubre de 2016
El almacén del Museo Porsche nos abre sus puertas
Fuente: http://periodismodelmotor.com
Que el Museo Porsche abra su almacén para mostrarnos parte de las joyas que allí alberga, es una acción que no ocurre todos los días. Por ese motivo, recopilamos todas las fotos que la firma de Stuttgart ha difundido, para que disfrutes con algunos de los coches más especiales que allí ‘duermen’. Pasen y vean…
Reunir 85 años de historia en un museo, tiene que ser una tarea realmente complicada. Es lo que ha hecho en estas últimas cuatro décadas la firma de Stuttgart en el Museo Porsche. Obviamente, es imposible reunir todos los vehículos que han salido de las mentes de los mejores ingenieros y diseñadores del mundo, aunque es cierto que lo que allí suele estar expuesto hace las delicias de cualquier amante del motor.
Lo que no está en las ‘vitrinas’, queda escondido a los ojos de los visitantes en el almacén. ¿Te imaginas lo que puede guardar la marca en su planta? Pues bien, ha sido el perfil oficial de Facebook del museo el que nos ha ‘abierto sus puertas’ a través de un conjunto de fotografías.
No están los proyectos secretos que Porsche mostró en una exposición y que nosotros te hemos ido mostrando con nuestros Especiales, pero sí que se pueden observar auténticas joyas como uno de los primeros prototipos del Porsche 959, un 911 Speedster con tan un solo asiento, un 911 996 cortado, una moto BMW con motor central Porsche y un Volkswagen Beetle original, creado por el mismísimo Ferdinand Porsche.
También, cómo no, en el almacén del Museo Porsche se hallan coches de competición, como las unidades que participaron a finales de lo 50 y principios de los 60 en la Fórmula 1, algunos 924 de circuito, la carrocería de un prototipo de Le Mans y los primeros 911 GT3 Cup Racer, incluido uno con los colores de Martini Racing.
Que el Museo Porsche abra su almacén para mostrarnos parte de las joyas que allí alberga, es una acción que no ocurre todos los días. Por ese motivo, recopilamos todas las fotos que la firma de Stuttgart ha difundido, para que disfrutes con algunos de los coches más especiales que allí ‘duermen’. Pasen y vean…
Reunir 85 años de historia en un museo, tiene que ser una tarea realmente complicada. Es lo que ha hecho en estas últimas cuatro décadas la firma de Stuttgart en el Museo Porsche. Obviamente, es imposible reunir todos los vehículos que han salido de las mentes de los mejores ingenieros y diseñadores del mundo, aunque es cierto que lo que allí suele estar expuesto hace las delicias de cualquier amante del motor.
Lo que no está en las ‘vitrinas’, queda escondido a los ojos de los visitantes en el almacén. ¿Te imaginas lo que puede guardar la marca en su planta? Pues bien, ha sido el perfil oficial de Facebook del museo el que nos ha ‘abierto sus puertas’ a través de un conjunto de fotografías.
No están los proyectos secretos que Porsche mostró en una exposición y que nosotros te hemos ido mostrando con nuestros Especiales, pero sí que se pueden observar auténticas joyas como uno de los primeros prototipos del Porsche 959, un 911 Speedster con tan un solo asiento, un 911 996 cortado, una moto BMW con motor central Porsche y un Volkswagen Beetle original, creado por el mismísimo Ferdinand Porsche.
También, cómo no, en el almacén del Museo Porsche se hallan coches de competición, como las unidades que participaron a finales de lo 50 y principios de los 60 en la Fórmula 1, algunos 924 de circuito, la carrocería de un prototipo de Le Mans y los primeros 911 GT3 Cup Racer, incluido uno con los colores de Martini Racing.
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